domingo, 2 de agosto de 2009

Acojamos el proceso post-capitular como una valiosa oportunidad de hacer realidad la invitación de María: “Hagan todo lo que El les diga” poniendo en marcha procesos de crecimiento humano para nosotras. Ha llegado la hora de saborear el vino nuevo, antes que los odres se rompan. Tenemos que ayudarnos a hacer posible que nuestras comunidades sean espacios amables, de fraternidad fluida, de sencillez no solo en el ámbito material, sino también, de simplicidad evangélica, fortaleciendo nuestra espiritualidad, tomándonos en serio la Formación en todos sus niveles para ser mujeres fecundas al servicio de la misión .

No hay comentarios:

Publicar un comentario