miércoles, 19 de junio de 2013

REFLEXIONES SOBRE EL TIEMPO ORDINARIO




"Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre jamás" Salmo 145,2
Mi querida Hermana:
Me acerco a ti para que juntas, podamos tomar conciencia que con Pentecostés cerramos un ciclo. Te invito a adentrarnos en este tiempo Ordinario, que estamos iniciando, ayudándonos a encontrar a Dios en las cosas habituales y simples de la vida.
María de Nazaret, nos acompaña, caminemos con ella por las montañas del día a día, con esas subidas y bajadas de este nuestro tiempo: el ordinario, el de la gente común y corriente.
Ser considerado "ordinario", suena como a insulto, pero es en lo ordinario donde la vida suena a verdad, duramente alcanzada, reconocida y también gozosamente vivida.
Es en lo ordinario donde se nos revela, poco a poco, milímetro a milímetro la realidad de nuestras vidas, de nuestros tiempos.
Aprendamos a ver el valor de lo cotidiano sin dejarnos atrapar por aquello que nos hace daño, viviendo con paciencia lo inesperado con esas interrupciones que nos llegan y que nos van revelando el verdadero núcleo de la condición humana: vida, limitaciones, muerte, cambios.
Tratemos de no confundir lo ordinario con lo superfluo o lo simplista, lo estático o lo aburrido. Vivir una vida ordinaria con intensidad puede a veces complicarnos. Invoquemos, pues entonces, a la sabiduría y talento para hacer
una gran vida de gratitud y alabanza desde la sencillez que encontramos en una vida de rutinas y repeticiones.
 Un cambio de actitud ante lo ordinario puede posibilitar que nuestra vida de oración personal y comunitaria vaya más allá del cumplimiento de lo adquirido Tratemos que esta practica nos permita vivir cada estación no como una banalidad, sino considerando que, muchas veces la repetición es lo que por fin abre nuestros ojos a Dios, donde Dios ha estado siempre, justamente ahí, delante de nuestros ojos.
"Yo se que existe un Dios!...Ese soy yo el que habla ahora contigo" Juan 4,26.
¿Dónde está Dios en mi vida, en tu vida en este preciso instante?
La gracia de lo ordinario es lo que nos mantiene en contacto con la raza humana y hemos de estar enormemente interesadas en lo que pasa en el mundo cada día, ello nos abre la mirada, nos hace solidarias, nos permite ver, palpar
el dolor del mundo y de los prójimos caídos en el camino, nos permite aproximarnos, concretar acciones, aportar de manera efectiva, es en lo ordinario donde podemos vivir el carácter samaritano de nuestra vida
En cada una de nuestras comunidades hay un pozo de rutinas bebamos de esa fuente, que hace que lo rutinario tenga sentido, para no ir a buscar el agua que sacia sed profundas a otros sitios.
Señor, Dame de esa agua para que no tenga más sed..." Juan 4,15 y vivamos ese ordinario de nuestro ser, hacer y quehacer con la profundidad de estas palabras tan nuestras y tantas veces rutinariamente repetidas: "Con Dios en el corazón y con Buen humor"
Un abrazo de cercanía en la Paz de nuestro Señor de todos los días.


Hna. Aurelia Rocco Veliz.
Misionera Corazón de María.

No hay comentarios:

Publicar un comentario